martes, 28 de marzo de 2017

Tango Carlos Di Sarli Argentina

Tango:

Nadie como él supo combinar la cadencia rítmica del tango con una estructura armónica, en apariencia sencilla, pero llena de matices y sutilezas. No estuvo enrolado en ninguna de las dos vertientes de su época. No fue una orquesta tradicional, al estilo Roberto Firpo o Francisco Canaro. Tampoco un seguidor de la renovación decareana. Di Sarli impuso un sello propio, un perfil musical diferente que se mantiene inalterable en toda su prolongada trayectoria. En los comienzos, su sexteto nos revela la influencia de Osvaldo Fresedo. Y es cierto, opino que no hubiera habido un Di Sarli si no hubiese existido un Fresedo. Pero, sólo como antecedente necesario de un estilo que, con el tiempo, se convertiría en un modelo puro, de naturaleza propia y diferenciada. Fue un pianista talentoso, quizás uno de los más importantes, que dirigió su orquesta desde el instrumento, con el que dominaba la sincronía y la ejecución del conjunto. En su esquema orquestal no existían los solos de instrumentos, la fila de bandoneones cantaba por momentos la melodía, pero tenía un papel esencialmente rítmico y milonguero. Únicamente el violín se destacaba de un modo extremadamente delicado, en algún solo breve o en un contracanto. El piano mandaba de una forma sugerente, con un bordoneo que se hizo marca registrada del maestro, encadenando los compases de la obra y acentuando un ritmo delicado y elegante, especial para la danza. “Milonguero viejo (Fresedo)”, el tango que dedicara a Fresedo, su referente y admirado amigo, es curiosamente el lapsus paradójico que retrata su propio modelo musical. Siendo un niño comenzó a estudiar el piano, orientado a la música clásica. Pero a la edad de 13 años y, para disgusto de su profesor y su padre, emprendió una gira con una compañía de zarzuelas que recorrió varias provincias argentinas, tocando música popular y tangos. Poco tiempo después debutó como solista en un biógrafo (cine) y en una confitería de la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa, ambos de propiedad de un amigo de la familia, Mario Manara un italiano como su padre. En 1919 arma su primer orquesta para tocar en una confitería de su ciudad natal, Bahía Blanca, principio de su dilatada carrera artística. En 1923 llega con su hermano Roque Di Sarli a la ciudad de Buenos Aires, allí se vincula con el músico Alberico Spatola, director de la banda de la policía de Buenos Aires y pariente de los Di Sarli, quien lo contacta con el bandoneonista Anselmo Aieta para integrar su conjunto. Luego pasa a las filas de una formación muy popular que comandaba el violinista Juan Pedro Castillo, El Rey del Pizzicato. Integró también el trío de Alejandro Scarpino, el consagrado autor del tango “Canaro en París”, y acompañó en las grabaciones para el sello Electra a la actriz y cantante Olinda Bozán, prima de Sofía Bozán. Después debuta con un sexteto en el Cabaret Chantecler, pero duró poco tiempo a raíz de una pelea con el propietario. Eran épocas duras, había mucha competencia y era muy difícil conseguir trabajo. A través del violinista José Pécora se vincula con Osvaldo Fresedo y actúa en su orquesta inaugurando el Teatro Fénix del barrio de Flores. A fines de 1927 forma su primer sexteto con José Pécora y David Abramsky, en los violines; César Ginzo y Tito Landó, en bandoneones y el contrabajo de Adolfo Kraus. Actuó en diferentes confiterías y al año siguiente firma su primer contrato con RCA-Victor, donde inicia su labor el 26 de noviembre de 1928. En algunas de sus grabaciones contó con las voces de Santiago Devin, Ernesto Famá y Fernando Díaz, tres excelentes intérpretes a los cuales también acompañó en sus actuaciones radiales. En esta etapa Di Sarli registró 48 temas, partiendo con los tangos “T.B.C.” y “La guitarrita”, para finalizar el 14 de agosto de 1931 con “Una noche de garufa” y “Maldita” con la voz de Ernesto Famá. En 1932. se incorpora a la orquesta Antonio Rodríguez Lesende quien fuera su primer cantor estable. Pocos años después y por motivos no fehacientemente conocidos, se aleja de su orquesta y parte rumbo a Rosario, provincia de Santa Fe donde participa de un pequeño conjunto con el bandoneonista Juan Cambareri. Mientras tanto el sexteto continuó actuando sin Di Sarli pero manteniendo su nombre. Luego a raíz de las actuaciones en la Confitería Novelty pasaría a llamarse Orquesta Novel. En 1935 es solicitado por sus ex compañeros para integrarse a esta formación, pero solamente para reemplazar al pianista Ricardo Canataro que estaba enfermo. Recién a fines de 1938 comienza a organizar nuevamente su orquesta que debutará en Radio El Mundo en enero de 1939, conformada de la siguiente manera: piano y dirección Carlos Di Sarli; los violines de Roberto Guisado, Ángel Goicoechea y Adolfo Pérez; en bandoneones Roberto Gyanitelli, Domingo Sánchez y Roberto Mititieri; y Domingo Capurro en el contrabajo; el cantor era Ignacio Murillo, luego reemplazado por Roberto Rufino. E1 11 de diciembre de 1939, vuelve a los estudios de grabación en el sello Victor, con los tangos “Corazón” , cantado por Roberto Rufino y “El retirao”. Es su etapa de gloria, el rubro Di Sarli-Rufino constituye una página de oro de nuestro tango. Su registro de “Tristeza marina” es formidable. Luego se incorporarán sucesivamente los cantores Carlos Acuña, por muy breve tiempo, Alberto Podestá, Jorge Durán y Oscar Serpa. El éxito de Di Sarli es apoteósico y genera una adhesión popular que no lo abandonara hasta su muerte. Pese a ser un músico fogueado en la década anterior, los años cuarenta lo encuentran en la plenitud de su arte como director y compositor. A partir de 1949 Di Sarli se retira nuevamente por razones comerciales, para volver recién en 1951. Graba para el sello Music Hall desde noviembre de 1951 hasta abril de 1953 dejando registrados 84 temas y contando con las voces de Oscar Serpa y Mario Pomar. En junio de 1954 retorna al sello Victor, hasta 1958 siendo sus vocalistas Mario Pomar, Oscar Serpa, Argentino Ledesma, Rodolfo Galé, Roberto Florio y el regreso de Jorge Durán. Sus últimos registros discográficos, 14 en total, fueron para el sello Philips en el año 1958 y sus cantores fueron Horacio Casares y Jorge Durán. El primer tango que compuso fue “Meditación”, allá por 1919, pero nunca lo grabó. Del resto de su obra se destacan sin duda, “Milonguero viejo (Fresedo)”, “Bahía Blanca”, “Nido gaucho”, “Verdemar” y “Otra vez carnaval”, verdaderas joyas del género. El Señor del Tango fue absolutamente respetuoso de la melodía y el espíritu de los compositores de su repertorio, adornando de matices y sutiles detalles la instrumentación orquestal, apartándose de la falsa contradicción que existía entre el tango evocativo tradicional y la corriente vanguardista. Carlos Di Sarli fue la pieza final del rompecabezas del tango del '40, que no hizo concesiones a las estridencias, ni a las extravagancias rítmicas y que, sin embargo representó con extrema delicadeza, el paradigma interpretativo del tango milonguero.

Tango Héctor D'Esposito Argentina

Tango:

La siguiente Biografia es el producto de las tantas charlas que tuve con José Pepe D'Esposito, quien fuera el hermano mayor de Héctor, y entrañable amigo de quien escribe. El hombre nació en Wilde (Partido de Avellaneda), y sus padres se llamaban Roque y Concepción Nobile. De pequeño a la par de sus estudios primarios, quiso aprender música y tocar un instrumento, eligió el bandoneón. Tal como se estilaba en aquellos tiempos, comenzó participando en fiestas familiares. Lo hace primero integrando un trío, más tarde un cuarteto, hasta conformar una agrupación más grande que se convertiría en su propia orquesta. Tocaba en los locales de su ciudad y en clubes y cafés de los partidos vecinos. Quilmes y Avellaneda fueron algunas de las ciudades que contaron con su presencia. Con el impulso de Anselmo Aieta, llegó al centro porteño, donde actuó en muchos escenarios: el Nacional, el Marzotto, el Tango Bar, y la Confitería Ruca, entre otros. También hizo radiofonía, presentándose en distintas emisoras: Radio Rivadavia, Belgrano, Porteña, Argentina y Del Pueblo. Contrajo matrimonio con Alicia Alonso y de esa unión nacieron dos hijos, Héctor Adrián, que se recibió de ingeniero, y Adriana, de médica. A fines de la década del cincuenta y principios de la siguiente, comenzó a recorrer el interior del país con bastante éxito, obstante los tiempos difíciles en que empezaba a transitar el tango. Precisamente en una de esas giras, estando en la provincia de Santa Fe, sufrió una pequeña herida en una de sus piernas. El músico no le dio importancia y no le prestó la debida atención. Inesperadamente, se produjo una grave infección y al poco tiempo muere. Por su orquesta pasaron muchos cantantes: Osvaldo Rico (Chicharrita), Osvaldo Rivas, Raúl Alberti, Alberto Carriego, Héctor Landó, Mabel Gamizo, Jorge Ledesma, Roberto Grosso, Raquel Mayo y Alberto Cuello. Como compositor, su obras mas conocida son “Mi viejo Wilde” y “Puentecito de mi barrio”, en colaboración con Juan Manuel Fernández y Andrés Sanguinetti, dedicadas a Wilde su ciudad natal. Llegó al disco en varias oportunidades dejando 36 registros, 4 para el sello RCA-Victor, 16 para Music Hall, 10 para Bemol, y 6 para Ambar. De estas grabaciones se destacan: “Esta noche me emborracho”, con la voz de Osvaldo Rico; “Cuando rondan los recuerdos” —de Tito Ferrari y Norberto Guerra con letra de Alberto Coria— y “Andate con la otra”, con Mabel Gamizo; “Fueron tres años”, con Osvaldo Rivas; “Secreto”, con Jorge Ledesma; “Quiero hablarte nuevamente” —de Roberto Giménez y Jorge Vilela—, con Roberto Grosso; “Cuando te encontré” —de José Servidio, Alberto Cardama y Alberto Palazón—, con Raúl Alberti; “Y te tengo que esperar” con Alberto Carriego; y los instrumentales “Charamusca” y “El amanecer”. Fue una promisoria carrera interrumpida por la fatalidad que, tan tempranamente, nos privó de su presencia y su arte. Y además, sufrió el escarnio de una desagradable historia que no difundiremos por respeto a su memoria. 

Tango Elías Randal Argentina

Tango:

En la historia del tango han quedado registrados grupos de hermanos que han aportado importantes páginas, a través de las diversas facetas que cada uno supo y pudo imponer. Apellidos que con solo nombrarlos ya identifican al conjunto, donde siempre hay uno que se destaca sobre los demás. Vaya el caso de Francisco Canaro a quienes sus propios hermanos llamaban El Kaiser, también están los Greco, donde Vicente fue el perdurable y los cinco Pizarro, con Manuel a la cabeza, haciendo tango por París y el resto del mundo. Los hermanos Lipesker. También los cinco Berón, con dos mujeres entre ellos, donde al que más recordamos es a Raúl y los Rubistein, con Luis por encima, aunque todos la lucharon por igual y abarcaron las diversas posibilidades que iban apareciendo en nuestra música tanguera. Los padres y las tres hermanas mayores de Elías nacieron en Ucrania, en Ekaterinoslav. Él zapatero y la madre maestra de escuela hebrea. Llegaron a nuestro país a comienzos de 1906 y aquí nacieron los siete hijos restantes. Desde muy pequeños Elías y Mauricio (Mauri, hombre de radio por excelencia) caminaban las calles con un cajoncito vendiendo betún y cordones para zapatos en cafés como el Dante, de Independencia y Boedo. Elías cantaba tangos y los parroquianos les compraban o bien les daban dinero sin aceptar la mercadería. Hubo épocas que la familia vivía con ese dinero. Elías recordaba que a sus nueve años, en el colegio, cautivaba a su maestra cantando el tango “Margaritas”. Fue a Luis que se le ocurrió, en 1935, crear una escuela de arte popular en la propia casa familiar, entonces en Tejedor 154. Elías lo acompañó en la idea y se metieron tanto en el nuevo emprendimiento, que enseguida se mudaron a un local destinado a ese solo fin, estaba en los altos de Callao 420. Abajo funcionaba el negocio de pompas fúnebres de los Iribarne, la familia de la esposa del presidente Ortiz, dueña de todo el edificio. Más tarde se instaló allí, la mueblería Ravel. Así nació también, la PAADI, Primera Academia Argentina de Interpretación, cuyo negocio consistía en proveer artistas a las radios, además funcionaron la Editorial Select y PACA. primer archivo cinematográfico argentino. La academia contaba con un estudio de transmisión desde el cual irradiaban por línea telefónica, programas en los que actuaban los alumnos seleccionados que salían por diversas emisoras. Los cantantes eran acompañados por el trío conformado por Mariano Mores, Francisco Requena en bandoneón y Tomás Requena en violín. Quienes pasaban por la PAADI tenían la posibilidad de conseguir una salida laboral en el medio artístico. Su hermano Mauri se casó con una estudiante de la academia. Otra egresada que tuvo repercusión artística fue María Celina Lotito, actriz de radioteatro que adoptó el seudónimo de Elsita Landi. En 1944 fue reina del carnaval en el concurso de la Municipalidad de Buenos Aires y, con anterioridad había tenido un breve papel en la película La novia de primavera, estrenada en 1942, con dirección de Carlos Christensen. Fue la elegida de Elías, que de los cuatro hermanos fue el único que realmente tenía conocimientos musicales y llegó a ser un buen violinista. Como vocalista —su mayor pasión— actuó acompañado por guitarras en Radio Argentina, a los comienzos de los '40 y, por supuesto, en los programas que se emitían desde la PAADI por Radio Belgrano y Mitre. En 1930, a los diez años de edad, había hecho presentaciones en el Teatro París con los guitarristas de Libertad Lamarque y anunciado por el actor Roberto Airaldi. La obra de Elías no es extensa, quizás tampoco brillante, pero un interesante puñado de temas fueron registrados en discos y de ellos surgieron unos cuantos éxitos, aún perdurables. Basta con recordar esta letra de Marvil (Elizardo Martínez Vila): «¿Qué saben los pitucos, lamidos y shushetas, que saben lo que es tango, que saben de compás?». “Así se baila el tango” fue un furibundo impacto en la voz de Alberto Castillo con la orquesta de Ricardo Tanturi. Las reyertas que se producían en los bailes, producto de la intencionalidad del propio Castillo, que se metía con la pinta de los muchachos bailarines conforme desarrollaba la letra, acrecentó la difusión del tango. Aún hoy, el tema mantiene su reconocimiento. Fue grabado el 4 de noviembre de 1942. Poco después lo hizo Francisco Canaro con Carlos Roldán y nuevas versiones se sumaron con el tiempo. También con Marvil crearon “Así se canta”, que registró Tanturi con Enrique Campos. Con letras de Carlos Bahr compuso “Doble castigo”, que grabó Salgán con Ángel Díaz y “Gracias”, grabado por Biagi con Carlos Saavedra y enseguida Osmar Maderna con Orlando Verri. Más adelante, Di Sarli con Jorge Durán y, posteriormente, hubo versiones de Susy Leiva y de Jorge Valdez. Otro tema exitoso fue “La novia del mar”, registrado por Di Sarli con Oscar Serpa en dos oportunidades, con letra de Horacio Sanguinetti. Nuevamente con Marvil, hicieron “Oiga rubia”, llevado al disco por Francisco Canaro con Carlos Roldán. Con su hermano Oscar Rubens: “Por qué seguir” (nada tuvo que ver el difusor Alberto Palazón en su autoría), grabado por Miguél Caló con Roberto Mancini y también por Nina Miranda. De nuevo con Bahr: “Pudo ser una vida” que grabó Caló con Roberto Arrieta y Biagi con Alberto Amor; “Quereme como soy”, por Domingo Federico con Carlos Vidal y “Tanto”, tango muy interesante, que llevaran al disco Miguel Caló con Mario Cané, Ángel Vargas con Eduardo del Piano, Roberto Florio con José Libertella y Gloria Díaz con Luis Stazo. Finalmente, vale señalar, con letra de Luis Rubistein, el tango “Yánkele (Mi muchacho)”, donde se intercalan algunos versos en idish, para la obra radioteatral “Soy judío”, de Luis Pozzo Ardizzi, emitida por Radio del Pueblo. El papel protagónico estaba a cargo de Adalberto Campos y la canción era interpretada por Teresita Padró, quien por fonética aprendió las palabras en idish. La orquesta de Feliciano Brunelli lo grabó en dos oportunidades, otra rareza para las tantas de su discografía, con Oscar Valeta primero, en 1942, y con Roberto Morales, en 1962.

Tango Daniel Lomuto Argentina

Tango:

Era, director de orquesta, compositor y arreglador, hijo del pianista Enrique Lomuto y sobrino del director Francisco Lomuto. Perteneció a una familia que dio numerosos músicos, a partir de su abuelo paterno, violinista. Su otro tío Víctor Dionisio, guitarrista, participó en las primeras orquestas que difundieron el tango en París. Fue discípulo de Federico Scorticati. Participó en las orquestas de Mario Demarco, Ricardo Malerba, Eduardo Rovira, Alfredo Gobbi y Florindo Sassone. Entre 1956 y 1958 fue director y arreglador de la orquesta de Ángel Vargas para sus grabaciones en el sello Victor y en sus actuaciones en Radio Belgrano. También dirigió y arregló los acompañamientos de Elsa Rivas, Carmen Duval, Aldo Campoamor, Alberto Morán, Reynaldo Martín, Ruth Durante, Armando Moreno, Jorge Casal, Oscar Larroca y Eladia Blázquez. Viajó dos veces a Japón, en 1967 con Los señores del tango y en 1976, con la orquesta de Leopoldo Federico, en su doble carácter de bandoneonista y arreglador. Compuso: “Poema de abril”, “Vuelve a mi lado” y “Madrecita india”, con letras de Jorge Lomuto; “Tu canción”, con letra de Ernesto Rondó, “Sentido” con Jorge Caldara; “Siempre el tango”, con Reynaldo Martín, este último como homenaje a nuestro programa radial, entre otros. Nació en Buenos Aires el 14 de febrero de 1934, y se suicidó el 28 de marzo de 1994.

Tango Armando Guerrico Argentina

Tango:

Nació en la Capital Federal y se crió en Quilmes, provincia de Buenos Aires. Empezó de muy chico a cantar y rápidamente aprendió a tocar la guitarra. Durante su adolescencia, se hizo llamar Armando Barrié y bajo ese seudónimo formó un dúo con su amigo Carlos Fiorina. Ambos tocaban la guitarra y Armando era la voz principal. Se presentaban en reuniones barriales, familiares o simplemente de amigos. Solían ir con sus guitarras a fiestas de casamientos a pesar de no haber sido invitados y terminaban cantando y animando la reunión. Al final, se repartían la propina obtenida. Por esos tiempos, todo tipo de evento era válido para hacerse conocer y ganarse unos pesos. De joven integró la orquesta de Francisquín, una formación quilmeña muy reconocida por aquel entonces en el barrio. En 1934, Carlos Gardel cantó en el teatro Cristoforo Colombo de Quilmes. Armando, desde pequeño, ya era un gran admirador del Zorzal Criollo. No sólo tuvo el lujo de verlo cantar, sino que pudo conocerlo y saludarlo personalmente en la plaza que estaba frente al teatro. Le dio la mano y Gardel le firmó un autógrafo. Era aún un adolescente cuando empezó a dar sus primeros pasos profesionales en los cabarets del barrio de La Boca, entre ellos, en el Charleston, ubicado en la calle Don Pedro de Mendoza y Necochea. Era un ambiente bastante pesado en comparación a otros cabarets de Buenos Aires. Por la cercanía con el puerto, estaba frecuentado por marineros y por oscuros personajes de la ribera. Con el tiempo, fue progresando en la calidad de los escenarios, haciendo exitosas presentaciones en el famoso Café de los Angelitos. Tanto fue así que, en el año 1946, cuando Enrique Campos dejó la orquesta de Ricardo Tanturi, gente de confianza del director recomendó a Armando para hacer una prueba. Interpretaba muy bien los tangos de Campos, pero terminó rechazando la oferta debido a que Tanturi quería que imitara al cantor uruguayo, sin darle la posibilidad de hacerlo con su estilo propio. Es interesante destacar que no solo cantaba tangos, milongas y valses, también le gustaba mucho interpretar folclore. Por esos tiempos, a modo de solista, en su costado folclórico se hacía llamar Armando Duval. En 1957, fue convocado por Fulvio Salamanca, quien había formado su propia orquesta, luego de estar 17 años junto a Juan D'Arienzo. Realizó la prueba interpretando “El Tigre Millán”, Fulvio se dio cuenta que ese tango no iba con su estilo, así que lo probó con otros temas y lo contrató. Desde ese momento, por iniciativa del director, el cantor pasó a llamarse Armando Guerrico, nombre que conservaría para siempre. Se convirtió en el cantante emblemático de la orquesta y el que más discos grabó, dejando 20 exitosos registros. Sus primeros temas fueron “Mano cruel” y “Adiós corazón”, en 1957, hasta llegar a los cuatro últimos, en julio de 1961, “Quereme corazón”, “Dónde estás cariño”, “Y el último beso” y “La uruguaya y la porteña”. En 1963, dejó la orquesta de Salamanca y continuó su carrera como solista, realizando trabajos con varias agrupaciones entre ellas, la de Oscar de la Fuente y la de Roberto Zanoni. Con Zanoni formó Los Cuatro para el Tango. Realizaron giras y grabaron dos discos de larga duración. En 1967, grabó con Oscar de la Fuente: “Bomboncito” y “No digas que no”, una guarania en tiempo de tango del director acompañante y Lorenzo Spanu, en el sello Doma. Y de los mismos autores, dos años más tarde, registraron “Melodía para una novia”, en el sello Forever. En este mismo sello, llevó al disco una serie de rancheras acompañado por la orquesta de Daniel Lomuto. Lamentablemente, estas cintas se extraviaron y nunca salieron a la venta. Nunca dejó de cantar folclore y, cuando podía, se presentaba a cantar en alguna fiesta o reunión. En el año 1970 realizó su última presentación profesional, interpretando música nativa en el escenario de Mi Refugio, a metros de Radio El Mundo. Para la sorpresa de muchos, lo hizo con el nombre artístico de Armando Duval. Luego se retira definitivamente y muere a los 91 años. 

domingo, 26 de marzo de 2017

Tango Eduardo Calvo España

Tango:

Se inició como actor aficionado y por más de cuarenta años anduvo en el quehacer teatral, dirigiendo y organizando compañías y realizando giras artísticas por el interior, Uruguay y Brasil. Llevado por el furor que el tango hacía en el ambiente teatral, escribió varios que con música de notables maestros como Osvaldo Fresedo y José María Rizzuti tuvieron distintos ecos en el pueblo. Dos de ellos, “Bésame en la boca” y “Arrabalero”, tuvieron una resonancia envidiable y son precisamente los que llevó a la cera Carlos Gardel, el gran cantor amigo del ambiente artístico en el que se conocieron y trataron. Son dignos de recordar sus tangos “Amar a besos”, “Rezongos”, con músicas de Rizzuti, “Pinturita” con la de Fresedo, “Pirulo” con Alberico Spatola, “Corazón callate un poco” con la de Armando Baliotti, “He visto en tus ojos” y “La piba del Tabarís” con Francisco Canaro, y muchas españolas que creara su esposa Aurora del Río. Calvo nació en Santiago de Compostela (España) el 13 de agosto de 1891 y falleció en Buenos Aires el 26 de marzo de 1959.