domingo, 9 de octubre de 2016

Tango Agustín Cornejo Argentina


Tango:

Desde su San Juan natal, donde aprendió las primeras canciones junto al famoso Saúl Salinas, llegó por 1925 a Buenos Aires actuando en las radios de aquella época. Al año siguiente, 1926, formó dúo con otro sanjuanino. Miguel Cáceres, y emprendió una gira por América con la compañía teatral de Camila Quiroga, pero al llegar a Bogotá se separan de ella y se van a Nueva York contratados por la Brünswick para grabar discos en esa marca. Allí intervino junto a Gardel en varias de sus películas como actor, guitarrista y cantor, y con Miguel Cáceres, Gregorio Ayala, Carlos Spaventa y Carlos Gianotti; artistas argentinos que andaban por el país de los rascacielos tratando de divulgar nuestro folklore, acompañaron a nuestro máximo cantor en las grabaciones de “Criollita, decí que sí” y “Caminito soleado” en guitarras y la colaboración de Alberto Castellanos en piano. Recordando su vida artística, sus giras y Gardel, dijo: «En 1926 Gardel se iba afuera del país y una tarde de llovizna lo encontré por Florida y me dijo: «Me iré a Europa, y le contesté: «Yo me voy con Camila Quiroga, a lo mejor nos encontramos por ahí». «Así fue que cuando llegó a Nueva York para hacer cine, me invitaron para la cena en la noche de su llegada; no pude ir por mi trabajo pero al otro día me invitaron otra vez al hotel Ausonia a dos cuadras de donde yo vivía; fui y después de ese gustazo, empezamos a cantar. Lo primero que cantó Carlos fue “Cobardía”, “Si se salva el pibe” luego y para terminar “Hopa hopa hopa”. «Despues canté yo y lo hice con “Nostalgias [c]”, una canción mía; “Corazones partidos”, cueca de Salinas; y a pedido de alguien de la rueda “Mano a mano”, con el permiso del autor allá presente. Así terminó esa fiesta. «Cuando hacía sus películas tropezaba con el inconveniente de la falta de sus guitarristas que conocían su estilo y por eso me hizo llamar diciéndome: «—Che Cornejo, tenés que hacerme la gauchada con los otros muchachos» (los otros eran Cáceres, Spaventa, Ayala y Gianotti). Y así fue que lo acompañamos en las películas y en discos, tocando Castellanos de contrabando el piano antes de venirse. «Cuando Gardel nos pidió si podíamos hacer un malambo (aquí la anécdota) me vestí e iba hacia él y de unos seis o siete metros me miró de arriba a abajo diciéndome en tono gangoso: «—¡Oiga amigo Cornejo...! ¿No me lo ha visto a Don Juan Juenja?», contestándole no muy lerdo: «¡Sí! Lo dejé haciendo un menjunje...», en el mismo tono y señalando hacia atrás con el pulgar. «Conversando con él en Nueva York, me dijo que iba a grabarme “Los cariñitos” en Buenos Aires, antes de partir, pero se lo había adjudicado un audaz gallego y por esa causa no lo grabó: «No te grabé “Los cariñitos” porque decían que era de un tal Molina y Barbieri decía que era tuyo. Así, para no andar con líos decidí que no», me dijo». Además de esa canción, compuso en 1926 las cuecas “Prenda querida” y “Jazmines sanjuaninos” que fueron grabados por el dúo Ruiz-Acuña y numerosas canciones criollas hechas en Norteamérica, de las cuales “Chinita [b]” y “Qué importa [d]” las canta en la cinta El tango en Broadway, interpretada por Carlos Gardel, Trini Ramos, Blanca Vischer, Vicente Padula, Jaime Deveza, Agustín Cornejo, Carlos Spaventa, etc., sobre argumento de Alfredo Le Pera, bajo dirección de Louis Gasnier, con músicas de Gardel y Tucci, filmada en Long Island, Nueva York, en 1934. Además de Brünswick, grabó en Victor y Columbia. Agustín Cornejo nació en San Juan el 28 de agosto de 1899 y falleció en San Justo (provincia de Buenos Aires) el 9 de octubre de 1965.

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Rosa Gracia Administradora

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